Los sueños son
una especie de sustitutos de series de pensamientos significativas y
revestidas de afecto. Aun se le han de observar dos cosas más: q el
Cont. Del sueño es más breve q
aquellos pensamientos cuyo sustitutivo se ha convenido en declararle y que en
el análisis se ha descubierto como estimulo provocador del sueño un
nimio suceso del día anterior al mismo.
Distinguiremos el
sueño tal y como aparece en nuestro recuerdo (contenido manifiesto), del
material correspondiente hallado por medio del análisis (contenido latente).
Nos hallamos entonces ante dos nuevos problemas: 1º cual es el proceso
psíquico que ha transformado el contenido latente en el manifiesto (proceso
llamado elaboración del sueño). 2º que motivos son los que han hecho
necesaria esta traducción (el análisis lleva a cabo la transformación del Cont.
manifiesto en el latente).
Por la reacción
del Cont. Latente del manifiesto pueden los sueños dividirse en:
Aquellos que poseen un sentido y que al mismo tiempo son comprensibles.
Los sueños infantiles pertenecen a este grupo; y son simples y francas
realizaciones de deseos, que son restos del día y han tenido en el
pensamiento despierto una intensa acentuación afectiva. Lo q es considerado
nimio e indiferente por el niño, no encuentra cabida en el Cont. Del sueño.
También en los adultos se pueden dar estos sueños de tipo infantil, mas son de
breve contenido. Estos sueños muestran el deseo realizado ya, y el material de
representación consiste predominantemente en situaciones e imágenes visuales.
Otras veces en los adultos, el sueño expresa la realización del deseo de un
modo algo más indirecto, y para reconocer en el tal carácter es necesario el
establecimiento de una relación, y un comienzo de la labor interpretativa.
Entre el carácter incomprensible y confuso del sueño y la dificultad de
comunicar las ideas del mismo existe una intima y regular conexión. Una
parte de las contradicciones entre el Cont. Manifiesto y el latente podría
reducirse también de este modo a la realización de deseos. Mas visible es
todavía otra función de la elaboración onírica, por medio de la cual se forman
los sueños incoherentes. Si en un ejemplo cualquiera comparamos el número de
los elementos de representación del contenido manifiesto con el de las ideas
latentes cuya huella aparece en el sueño y que nos han sido descubiertas por el
análisis, no podemos dudar de q la elaboración del sueño ha llevado a cabo una
magna comprensión o condensación.
El acervo de ideas latentes q se ha reunido para formar el Cont. Manifiesto,
tiene q ser apropiado para tal empleo. Y para ello precisa integrar uno o
varios elementos comunes a todos los componentes. La elaboración del
sueño oculta diversos componentes, superponiéndolos, y hace q surjan lo que de
común hay entre ellos, mientras q los detalles contrarios se destruyen
recíprocamente. Este proceso constitutivo aclara también en parte la singular
vaguedad de muchos elementos del Cont. del sueño. La interpretación basa en
esto la regla siguiente: allí donde el análisis se encuentra con una impresión
q puede resolverse en la elección alternativa de dos elementos (o el
elemento A o el B), debe sustituirse, para la interpretación, tal alternativa
por una agregación (el elemento A y el B), tomando cada uno de los miembros de
la aparente alternativa como punto de partida independiente de una serie de
ocurrencias. La alternativa nunca es expresada por el sueño en el contendido
manifiesto.
En aquellos casos en q las ideas latentes carecen de tales elementos
comunes, la elaboración del sueño se ocupa en crearlos para hacer
posible la representación común en el Cont.
manifiesto. El camino mas común para aproximar dos ideas del sueño q no
tienen aun nada en común consiste en variar la expresión verbal de una de
ellas; operación cuyo éxito coadyuva la otra
por una transformación correlativa a otra forma expresiva. Una gran
parte de la elaboración del sueño consiste en la creación de tales ideas
intermedias, con gran frecuencia retorcidas y forzadas, motivadas por los
estímulos del sueño.
Por la labor de condensación se explican también determinados
componentes del contenido del sueño, como las personas colectivas y mixtas, y
los singulares productos híbridos, creaciones q han llegado a concretarse en
nuestro pensamiento como unidades sintéticas, y su sentido es el de un
"y" o un "también"; esto es una confusión de las personas o
productos originales con respecto a determinada cuestión (una X en común), q
por otra parte puede hallarse indicada asimismo en el sueño (por lo Gral. Esta
comunidad no se descubre sino en el análisis).
Buena parte de lo q hemos llegado a conocer sobre la condensación puede
resumirse con la siguiente formula: cada uno de los elementos del contenido del
sueño se halla súper determinado por el material de las ideas del sueño;
tiene su antecedente no en un solo elemento se las ideas del sueño, sino en
toda una serie de ellos, pueden pertenecer a diferentes sectores del tejido
ideológico. El elemento del sueño es representante, en el cont.
manifiesto, de todo este diverso material. El análisis descubre otra faceta
de la relación compuesta entre el cont. manifiesto y las ideas del sueño. Así
como desde cada elemento del sueño conducen
conexiones a varias ideas latentes, también generalmente se halla
representada una sola idea por más de un elemento. Los hilos de asociación
se cruzan y entretejen de múltiples maneras en el camino desde las ideas del
sueño.
Junto a la transformación de una idea en una situación
(“dramatización”), es la condensación el carácter más importante y peculiar
de la elaboración del sueño.
A otro grupo pertenecen los
sueños q se nos muestran incoherentes, embrollados y faltos de sentido. En
ellos no puede atribuirse por completo a los efectos de la condensación y de la dramatización la
disparidad q se observa a primera vista entre el contenido y las ideas del
sueño, pues existen testimonios de la actuación de un tercer factor.
Aquello q en el sueño se ve como contenido esencial resulta tener un papel
secundario entre las ideas, y lo q aparece lejano e impreciso resulta ser lo
mas importante. Durante la elaboración del sueño pasa la intensidad
psíquica desde las ideas y representaciones, a las q pertenece justificadamente,
a otras q no tienen derecho alguno a tal acentuación. Este proceso es el q mas
oculta el sentido, y se llama desplazamiento (transmutación de los
valores psíquicos).
En algunos sueños no tiene lugar
el menor desplazamiento. En otros no hay elemento de las ideas latentes q haya
conservado su valor psíquico. Existen grados intermedios.
Siguiendo paso a paso el proceso de desplazamiento adquirimos datos seguros sobre los estímulos
del sueño y su conexión con la vida despierta, q todo sueño esta ligado
a una impresión de los últimos días. Esta impresión, q constituye el estimulo
del sueño, puede ser de una tal importancia q no nos maraville el ocuparnos de
ella fuera del mismo, y en este caso decimos q nuestro sueño continua los
importantes intereses de la vida despierta. Más en general, cuando en el cont.
Del sueño aparece una relación con una
impresión diurna, suele ser esta tan insignificante, nimia y merecedora de ser
olvidada, que debemos esforzarnos para recordarla. A esta preferencia por lo
indiferente y fútil en el cont. Del sueño obedece en gran parte el desprecio
con q miramos los fenómenos oníricos.
El hecho de q en lugar de la impresión justificadamente o el material de
justificado interés sea lo indiferente lo que llegue a hacerse admitir con el Cont.
Del sueño, constituye tan solo un aspecto del proceso del desplazamiento. El
sueño no actúa nunca con nada q no sea digno de ocupar también nuestro
pensamiento despierto, y q las pequeñeces q no llegan a atraer nuestro interés
durante el día son también importantes para perseguirnos por nuestro sueño.
Además, si a la condensación
se le añade un desplazamiento no se produce una representación mixta,
sino q forma un producto común intermedio, q es a los elementos q lo
forman lo q en el paralelogramo de las fuerzas son las resultantes a sus
componentes.
Por otro lado, el contenido del
sueño se compone casi siempre de situaciones visuales y las ideas del sueño
tienen q ajustarse a la consideración de figurabilidad. La situación del
sueño no es, con frecuencia, mas q una repetición de un suceso impresionante
de la niñez temprana, q ha sido percibido por el sujeto como una
situación visual en su mayor parte, modificada y complicada por numerosas
intercalaciones. Mas el contenido del sueño encierra fragmentos inconexos de
cuadros visuales, discursos y hasta trozos de ideas no transformadas.
Estas ideas q el análisis nos revelase nos muestran como un complejo
psíquico de una estructura cuyos componentes se hallan relacionados
lógicamente, constituyendo el primero y el ultimo termino las condiciones, las
divagaciones, las aclaraciones y las objeciones. Casi siempre aparece junto a
una ruta mental su reflejo contradictorio. Si de todo ello ha de nacer un
sueño, sufre este material psíquico una comprensión, q lo condensa, una fragmentación
y un desplazamiento internos, q crean nuevas superficies, y una influencia
seleccionadora, ejercida por los componentes utilizables para la formación de
la situación. Dada su génesis este proceso recibe el nombre de REGRESIÓN.
Los lazos lógicos, q hasta ahora habían mantenido unido el material psíquico,
se pierden en esta transformación, de la cual surge el contenido del sueño. La
elaboración onírica no toma a su cargo más q el contenido objetivo de las ideas
latentes. Al análisis incumbe restablecer la conexión destruida por la
elaboración.
RELACIONES
PSICOLÓGICAS: el sueño
reconoce, en primer lugar la innegable conexión ente todos los elementos de las
ideas latentes por el hecho mismo de reunir dicho material para formar una
situación. Reproduce la conexión lógica como aproximación con el tiempo y el
espacio.
El sueño emplea en todos sus
detalles esta misma forma representativa, y cuando muestra en su contenido dos
elementos próximos uno a otro delata con esta aproximación un enlace
especialmente estrecho entre los correspondientes elementos latentes. Observase
además q todos los sueños de una misma noche proceden del mismo ciclo de
pensamientos.
La relación causal entre
las ideas queda unas veces sin representación o es sustituida por la sucesión
inmediata de dos largos trozos del sueño diferentes. A menudo esta última
representación tiene lugar a la inversa, o sea que el primer trozo del sueño
corresponde a la consecuencia, y el final del mismo al antecedente. La
transformación directa de un objeto a otro parece representar en el sueño la relación
causa efecto.
La oposición entre dos ideas, la relación de inversión halla
en el sueño una notable forma representativa, consistente en que otro trozo del
sueño es transformado (simultáneamente o sucesivamente) en su contrario. También
la sensación tan frecuente en el sueño de no poder moverse libremente, sirve
para representar un conflicto de voluntad.
Una sola de las relaciones lógicas,
la de analogía, comunidad o coincidencia, es aceptada por el mecanismo
de la elaboración del sueño, el cual se sirve de estos casos como punto de
apoyo para la condensación, reuniendo en una nueva unidad todo aquello
que muestra tal coincidencia.
El absurdo en el sueño significa contradicción, injuria o burla
en las ideas latentes.
Además de las ya conocidas existe
otra actividad cuya actuación no es reconocible en todos los sueños,
probablemente actúa a porsteriori sobre el contenido del sueño ya formado. Su función
es la de ordenar los componentes del sueño de manera q se reúnan
aproximadamente para formar una composición onírica. El sueño recibe así una
“fachada”, para cuya construcción se emplean
con frecuencia fantasías optativas q se hallan ya formadas en las ideas
latentes y q son del mismo genero q las q conocemos por pertenecer a nuestra vida despierta y llamamos “sueños
diurnos”. Las fantasías optativas revelan ser repeticiones y transformaciones
de escenas infantiles, y de este modo nos muestra la fachada del sueño, en
algunos casos, el verdadero nódulo del mismo, desfigurado con la mezcla de otro
material.
La motivación de esta fachada es
el intento de q el sueño resulte comprensible. El descubrimiento de esta
motivación nos revela la procedencia de la actividad a q la misma da origen, la
cual se conduce con el contenido del sueño dado como muestra de actividad psíquica
normal con cualquier contenido de una percepción q se sitúe ante ella. Nuestra
actividad psíquica acoge dicho contenido empleando determinadas
representaciones previas y lo ordena ya, al percibirlo, entre las hipótesis
comprensibles. Más, al hacerlo así, corremos el peligro de falsearlo, y cae en
los más singulares errores, cuando no puede situarlo al lado de algo ya
conocido.
Una consecuencia en el sueño es
la repetición de una conclusión q ha tenido lugar en las ideas latentes,
apareciendo incontrovertible cuando ha pasado el sueño sin sufrir
transformaciones, e insensata cuando ha sido desplazada sobre otro material por
la elaboración (una operación aritmética en el sueño significa q entre las
ideas latentes se encuentra un calculo exacto, mientras q la operación q
aparece en el sueño puede dar resultados absurdos, por condensación de sus
factores y desplazamientos del modo de realizarla).
ESTADO
DE REPRESION: los sueños
oscuros y embrollados, q a la vez son desagradables provienen de
pensamientos q existen en la vida psíquica del sujeto y poseen cierta
intensidad, pero se encuentra en una situación psicológica por la cual no
pueden hacérseles conscientes para no revelar los pensamientos prohibidos.
Entre la oscuridad del sueño y el estado de represión hay una relación causal.
De este modo se llega al concepto de deformación del sueño, al servicio de la ocultación
de dichos pensamientos.
Por su carácter de realización de deseos
se dividen los sueños en
1º Aquellos q muestran
francamente un deseo NO REPRIMIDO (infantiles, poco frecuentes en adultos.)
2º Los q exteriorizan disfrazadamente un deseo REPRIMIDO (la mayoría
de nuestros sueños) A esta categoría pertenecen sueños cuyo contenido es claro
y penoso, pero no produce sensación desagradable, aquí lleva a cabo el desplazamiento
la ocultación del deseo.
3º Aquellos q representan un
deseo reprimido pero sin disfraz (suelen presentarse con angustia,
sensación q acaba por interrumpirlos, y q es aquí un sustitutivo de la deformación)
El contenido de estos sueños fue en su día un deseo y sucumbió a la represión.
Suponemos q en nuestro aparato psíquico
existen dos instancias generadoras de pensamientos, en la segunda de las cuales
sus productos encuentran abierto el acceso a la conciencia, mientras q la actividad
de la primera instancia es inconsciente en sí y no puede llegar a la conciencia
si no pasando por la segunda. En el paso de la primera a la segunda, se
encuentra una censura q no deja pasar sino aquello q le agrada. Lo rechazado
por la censura se halla en estado de represión. Bajo determinadas
condiciones (como el dormir) se transforma la relación entre las fuerzas de
ambas instancias, de modo tal, q lo reprimido no puede ser ya reprimido por
completo, por un relajamiento de la censura, lo hasta el momento reprimido
consigue abrirse camino hasta la conciencia. Mas la censura hace q lo reprimido
deba tolerar transformaciones para mitigar aquellos caracteres q provocan la
repulsa. En este caso se hace conciente una especie de transacción entre lo intentado por una de
las instancias y lo permitido por otra. (REPRESION-RELAJAMIENTO DE LA
CENSURA-TRANSACCION).
Cuando el sujeto despierta la
censura recobra toda su intensidad, y puede de nuevo destruir todo aquello q
durante su debilidad ha dejado escapar (esto explica el olvido del sueño). Durante
el relato de un sueño, o durante su análisis, puede volver a surgir un
fragmento del sueño q se creía olvidado. Este fragmento contiene siempre el
mejor y más rápido acceso a la significación del sueño, y por ello estaba
destinado a ser olvidado (a una nueva represión).
El adulto ha comprendido la
inutilidad de desear, y ha aprendido a aplazar los impulsos hasta q la
transformación de las circunstancias exteriores faciliten su realización. Esta
hace q en el adulto sean muy raras las realizaciones de deseos por el sueño.
Una parte de los sentimientos infantiles ha sido reprimida, como inútil para la
vida, por esta instancia, y todo el material de ideas q de dicha parte se
deriva se halla en estado de represión.
Hasta en el mas profundo sueño se
mantiene vigilante un cierto acervo de libre atención, contra las excitaciones
sensoriales de una determinada cualidad, q a veces consideran mas
conveniente despertar al sujeto q dejarlo proseguir su sueño.
Esta vigilante atención se dirige
también hacia las excitaciones optativas internas, procedentes de lo reprimido,
y forma con ella el sueño, q a modo de transacción, satisface
simultáneamente a ambas instancias, creando una especie de desahogo psíquico
para el deseo reprimido o formado con ayuda de lo reprimido, representándolo
como realizado, y haciendo posible al mismo tiempo el reposo. Nuestro YO gusta
en esto de conducirse como un niño, y presta fe a las imágenes del sueño como
si quisiera decir: “Si, tienes razón, pero déjame dormir.” El desprecio con q
una vez despiertos miramos nuestros sueños, es el juicio q nuestro YO durmiente
hace recaer sobre los sentimientos procedentes de lo reprimido, juicio q se
funda en la impotencia motora de tales perturbadores del sueño. Este juicio se
nos hace a veces conciente en el sueño mismo; así cuando el contenido del sueño
traspasa excesivamente la censura, pensamos: “no es más q un sueño”, y seguimos
durmiendo.
Hay casos extremos en los q los sueños no
pueden llevar a cabo su función de proteger al reposo (por Ej. Pesadillas), y
tenemos q cambiarla por otra, la de interrumpirlo a tiempo. Esta función se nos
muestra mas clara cuando el durmiente recibe estímulos sensoriales, a los
cuales el durmiente puede reaccionar de diversos modos, o se despierta, o
consigue proseguir durmiendo, en cuyo caso puede servirse del sueño para
suprimir la excitación exterior, por Ej. Soñando hallarse en una situación
totalmente incompatible con el estimulo excitante; o también experimenta el
estimulo exterior un cambio de sentido q le incluya en el contexto de un deseo
reprimido q espera su realización. Tal cambio de sentido despoja entonces al
estimulo de su realidad, y lo trata como un fragmento de material psíquico.
La mayoría de los sueños de los
adultos se revelan en el análisis como dependientes de deseos eróticos.
No obstante su claro contenido, también estos sueños despiertan extrañeza por
su arbitrariedad en la elección de las personas q convierten en objetos
sexuales y sus numerosos detalles orientados a lo denominado “perverso”. Muchos
otros sueños q no dejan transparentar nada erótico en su contenido manifiesto
se revelan como realizaciones de deseos sexuales. Por otra parte muchas de las
ideas sobrantes como restos diurnos del trabajo mental despierto no
llegan a exteriorizarse en el sueño más q por el auxilio de deseos eróticos
reprimidos. Casi todo hombre civilizado ha conservado en algún punto la conformación
infantil de la vida sexual y comprendemos de este modo q los deseos sexuales
infantiles reprimidos proporcionan las mas frecuentes y poderosas fuerzas
pulsionales para la formación de los sueños.
El material de representaciones
sexuales no debe ser sustituido en el contenido del sueño por indicaciones o
alusiones; pero a diferencia de otros casos de representación indirecta, la
usada en el sueño es despojada de la comprensibilidad inmediata. Nos hallamos
ante una representación por símbolos.
Mediante el conocimiento del
simbolismo onírico se hace posible comprender el sentido de elementos aislados
del contenido del sueño o de trozos del mismo, sin prescindir de interrogar al
sujeto sobre sus propias asociaciones.
Existen símbolos de difusión
universal, y otros de limitada aparición individual, formados por el sujeto. La
mayoría de los símbolos oníricos sirve para la representación de personas,
partes del cuerpo y actos q poseen interés erótico. Muchos de los símbolos son
bisexuales y pueden referirse a los genitales femeninos o masculinos, según su
contexto.
No se sabe nunca si un elemento
del sueño debe interpretarse simbólicamente o conforme a su verdadero sentido,
y se sabe q no todo el contenido del sueño debe interpretarse simbólicamente.
De “La interpretación de los sueños”, de Sigmund Freud.
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