lunes, 14 de mayo de 2018

De La Interpretación de los Sueños. Sigmund Freud


Los sueños son una especie de sustitutos de series de pensamientos significativas y revestidas de afecto. Aun se le han de observar dos cosas más: q el Cont. Del sueño es más breve q aquellos pensamientos cuyo sustitutivo se ha convenido en declararle y que en el análisis se ha descubierto como estimulo provocador del sueño un nimio suceso del día anterior al mismo.
Distinguiremos el sueño tal y como aparece en nuestro recuerdo (contenido manifiesto), del material correspondiente hallado por medio del análisis (contenido latente). Nos hallamos entonces ante dos nuevos problemas: 1º cual es el proceso psíquico que ha transformado el contenido latente en el manifiesto (proceso llamado elaboración del sueño). 2º que motivos son los que han hecho necesaria esta traducción (el análisis lleva a cabo la transformación del Cont. manifiesto en el latente).

Por la reacción del Cont. Latente del manifiesto pueden los sueños dividirse en:
Aquellos que poseen un sentido y que al mismo tiempo son comprensibles. Los sueños infantiles pertenecen a este grupo; y son simples y francas realizaciones de deseos, que son restos del día y han tenido en el pensamiento despierto una intensa acentuación afectiva. Lo q es considerado nimio e indiferente por el niño, no encuentra cabida en el Cont. Del sueño. También en los adultos se pueden dar estos sueños de tipo infantil, mas son de breve contenido. Estos sueños muestran el deseo realizado ya, y el material de representación consiste predominantemente en situaciones e imágenes visuales.

Otras veces en los adultos, el sueño expresa la realización del deseo de un modo algo más indirecto, y para reconocer en el tal carácter es necesario el establecimiento de una relación, y un comienzo de la labor interpretativa. Entre el carácter incomprensible y confuso del sueño y la dificultad de comunicar las ideas del mismo existe una intima y regular conexión. Una parte de las contradicciones entre el Cont. Manifiesto y el latente podría reducirse también de este modo a la realización de deseos. Mas visible es todavía otra función de la elaboración onírica, por medio de la cual se forman los sueños incoherentes. Si en un ejemplo cualquiera comparamos el número de los elementos de representación del contenido manifiesto con el de las ideas latentes cuya huella aparece en el sueño y que nos han sido descubiertas por el análisis, no podemos dudar de q la elaboración del sueño ha llevado a cabo una magna comprensión o condensación.
El acervo de ideas latentes q se ha reunido para formar el Cont. Manifiesto, tiene q ser apropiado para tal empleo. Y para ello precisa integrar uno o varios elementos comunes a todos los componentes. La elaboración del sueño oculta diversos componentes, superponiéndolos, y hace q surjan lo que de común hay entre ellos, mientras q los detalles contrarios se destruyen recíprocamente. Este proceso constitutivo aclara también en parte la singular vaguedad de muchos elementos del Cont. del sueño. La interpretación basa en esto la regla siguiente: allí donde el análisis se encuentra con una impresión q puede resolverse en la elección alternativa de dos elementos (o el elemento A o el B), debe sustituirse, para la interpretación, tal alternativa por una agregación (el elemento A y el B), tomando cada uno de los miembros de la aparente alternativa como punto de partida independiente de una serie de ocurrencias. La alternativa nunca es expresada por el sueño en el contendido manifiesto.

En aquellos casos en q las ideas latentes carecen de tales elementos comunes, la elaboración del sueño se ocupa en crearlos para hacer posible la representación común en el Cont.  manifiesto. El camino mas común para aproximar dos ideas del sueño q no tienen aun nada en común consiste en variar la expresión verbal de una de ellas; operación cuyo éxito coadyuva la otra  por una transformación correlativa a otra forma expresiva. Una gran parte de la elaboración del sueño consiste en la creación de tales ideas intermedias, con gran frecuencia retorcidas y forzadas, motivadas por los estímulos del sueño.
Por la labor de condensación se explican también determinados componentes del contenido del sueño, como las personas colectivas y mixtas, y los singulares productos híbridos, creaciones q han llegado a concretarse en nuestro pensamiento como unidades sintéticas, y su sentido es el de un "y" o un "también"; esto es una confusión de las personas o productos originales con respecto a determinada cuestión (una X en común), q por otra parte puede hallarse indicada asimismo en el sueño (por lo Gral. Esta comunidad no se descubre sino en el análisis).
Buena parte de lo q hemos llegado a conocer sobre la condensación puede resumirse con la siguiente formula: cada uno de los elementos del contenido del sueño se halla súper determinado por el material de las ideas del sueño; tiene su antecedente no en un solo elemento se las ideas del sueño, sino en toda una serie de ellos, pueden pertenecer a diferentes sectores del tejido ideológico. El elemento del sueño es representante, en el cont. manifiesto, de todo este diverso material. El análisis descubre otra faceta de la relación compuesta entre el cont. manifiesto y las ideas del sueño. Así como desde cada elemento del sueño conducen  conexiones a varias ideas latentes, también generalmente se halla representada una sola idea por más de un elemento. Los hilos de asociación se cruzan y entretejen de múltiples maneras en el camino desde las ideas del sueño.
Junto a la transformación de una idea en una situación (“dramatización”), es la condensación el carácter más importante y peculiar de la elaboración del sueño.

    A otro grupo pertenecen los sueños q se nos muestran incoherentes, embrollados y faltos de sentido. En ellos no puede atribuirse por completo a los efectos de la  condensación y de la dramatización la disparidad q se observa a primera vista entre el contenido y las ideas del sueño, pues existen testimonios de la actuación de un tercer factor.
Aquello q en el sueño se ve como contenido esencial resulta tener un papel secundario entre las ideas, y lo q aparece lejano e impreciso resulta ser lo mas importante. Durante la elaboración del sueño pasa la intensidad psíquica desde las ideas y representaciones, a las q pertenece justificadamente, a otras q no tienen derecho alguno a tal acentuación. Este proceso es el q mas oculta el sentido, y se llama desplazamiento (transmutación de los valores psíquicos).
    En algunos sueños no tiene lugar el menor desplazamiento. En otros no hay elemento de las ideas latentes q haya conservado su valor psíquico. Existen grados intermedios.
Siguiendo paso a paso el proceso de desplazamiento  adquirimos datos seguros sobre los estímulos del sueño y su conexión con la vida despierta, q todo sueño esta ligado a una impresión de los últimos días. Esta impresión, q constituye el estimulo del sueño, puede ser de una tal importancia q no nos maraville el ocuparnos de ella fuera del mismo, y en este caso decimos q nuestro sueño continua los importantes intereses de la vida despierta. Más en general, cuando en el cont. Del sueño  aparece una relación con una impresión diurna, suele ser esta tan insignificante, nimia y merecedora de ser olvidada, que debemos esforzarnos para recordarla. A esta preferencia por lo indiferente y fútil en el cont. Del sueño obedece en gran parte el desprecio con q miramos los fenómenos oníricos. 
   El hecho de q en lugar de la impresión justificadamente o el material de justificado interés sea lo indiferente lo que llegue a hacerse admitir con el Cont. Del sueño, constituye tan solo un aspecto del proceso del desplazamiento. El sueño no actúa nunca con nada q no sea digno de ocupar también nuestro pensamiento despierto, y q las pequeñeces q no llegan a atraer nuestro interés durante el día son también importantes para perseguirnos por nuestro sueño.
Además, si a la condensación se le añade un desplazamiento no se produce una representación mixta, sino q forma un producto común intermedio, q es a los elementos q lo forman lo q en el paralelogramo de las fuerzas son las resultantes a sus componentes.
    Por otro lado, el contenido del sueño se compone casi siempre de situaciones visuales y las ideas del sueño tienen q ajustarse a la consideración de figurabilidad. La situación del sueño no es, con frecuencia, mas q una repetición de un suceso impresionante de la niñez temprana, q ha sido percibido por el sujeto como una situación visual en su mayor parte, modificada y complicada por numerosas intercalaciones. Mas el contenido del sueño encierra fragmentos inconexos de cuadros visuales, discursos y hasta trozos de ideas no transformadas.
Estas ideas q el análisis nos revelase nos muestran como un complejo psíquico de una estructura cuyos componentes se hallan relacionados lógicamente, constituyendo el primero y el ultimo termino las condiciones, las divagaciones, las aclaraciones y las objeciones. Casi siempre aparece junto a una ruta mental su reflejo contradictorio. Si de todo ello ha de nacer un sueño, sufre este material psíquico una comprensión, q lo condensa, una fragmentación y un desplazamiento internos, q crean nuevas superficies, y una influencia seleccionadora, ejercida por los componentes utilizables para la formación de la situación. Dada su génesis este proceso recibe el nombre de REGRESIÓN. Los lazos lógicos, q hasta ahora habían mantenido unido el material psíquico, se pierden en esta transformación, de la cual surge el contenido del sueño. La elaboración onírica no toma a su cargo más q el contenido objetivo de las ideas latentes. Al análisis incumbe restablecer la conexión destruida por la elaboración.
    RELACIONES PSICOLÓGICAS: el sueño reconoce, en primer lugar la innegable conexión ente todos los elementos de las ideas latentes por el hecho mismo de reunir dicho material para formar una situación. Reproduce la conexión lógica como aproximación con el tiempo y el espacio.
    El sueño emplea en todos sus detalles esta misma forma representativa, y cuando muestra en su contenido dos elementos próximos uno a otro delata con esta aproximación un enlace especialmente estrecho entre los correspondientes elementos latentes. Observase además q todos los sueños de una misma noche proceden del mismo ciclo de pensamientos.
    La relación causal entre las ideas queda unas veces sin representación o es sustituida por la sucesión inmediata de dos largos trozos del sueño diferentes. A menudo esta última representación tiene lugar a la inversa, o sea que el primer trozo del sueño corresponde a la consecuencia, y el final del mismo al antecedente. La transformación directa de un objeto a otro parece representar en el sueño la relación causa efecto.
La oposición entre dos ideas, la relación de inversión halla en el sueño una notable forma representativa, consistente en que otro trozo del sueño es transformado (simultáneamente o sucesivamente) en su contrario. También la sensación tan frecuente en el sueño de no poder moverse libremente, sirve para representar un conflicto de voluntad.
    Una sola de las relaciones lógicas, la de analogía, comunidad o coincidencia, es aceptada por el mecanismo de la elaboración del sueño, el cual se sirve de estos casos como punto de apoyo para la condensación, reuniendo en una nueva unidad todo aquello que muestra tal coincidencia.
El absurdo en el sueño significa contradicción, injuria o burla en las ideas latentes.
    Además de las ya conocidas existe otra actividad cuya actuación no es reconocible en todos los sueños, probablemente actúa a porsteriori sobre el contenido del sueño ya formado. Su función es la de ordenar los componentes del sueño de manera q se reúnan aproximadamente para formar una composición onírica. El sueño recibe así una “fachada”, para cuya construcción se emplean  con frecuencia fantasías optativas q se hallan ya formadas en las ideas latentes y q son del mismo genero q las q conocemos por pertenecer  a nuestra vida despierta y llamamos “sueños diurnos”. Las fantasías optativas revelan ser repeticiones y transformaciones de escenas infantiles, y de este modo nos muestra la fachada del sueño, en algunos casos, el verdadero nódulo del mismo, desfigurado con la mezcla de otro material.
    La motivación de esta fachada es el intento de q el sueño resulte comprensible. El descubrimiento de esta motivación nos revela la procedencia de la actividad a q la misma da origen, la cual se conduce con el contenido del sueño dado como muestra de actividad psíquica normal con cualquier contenido de una percepción q se sitúe ante ella. Nuestra actividad psíquica acoge dicho contenido empleando determinadas representaciones previas y lo ordena ya, al percibirlo, entre las hipótesis comprensibles. Más, al hacerlo así, corremos el peligro de falsearlo, y cae en los más singulares errores, cuando no puede situarlo al lado de algo ya conocido.
    Una consecuencia en el sueño es la repetición de una conclusión q ha tenido lugar en las ideas latentes, apareciendo incontrovertible cuando ha pasado el sueño sin sufrir transformaciones, e insensata cuando ha sido desplazada sobre otro material por la elaboración (una operación aritmética en el sueño significa q entre las ideas latentes se encuentra un calculo exacto, mientras q la operación q aparece en el sueño puede dar resultados absurdos, por condensación de sus factores y desplazamientos del modo de realizarla).

    ESTADO DE REPRESION: los sueños oscuros y embrollados, q a la vez son desagradables provienen de pensamientos q existen en la vida psíquica del sujeto y poseen cierta intensidad, pero se encuentra en una situación psicológica por la cual no pueden hacérseles conscientes para no revelar los pensamientos prohibidos. Entre la oscuridad del sueño y el estado de represión hay una relación causal. De este modo se llega al concepto de deformación del sueño, al servicio de la ocultación de dichos pensamientos.
    Por su carácter de realización de deseos se dividen los sueños en
    1º Aquellos q muestran francamente un deseo NO REPRIMIDO (infantiles, poco frecuentes en adultos.)
    2º Los q exteriorizan  disfrazadamente un deseo REPRIMIDO (la mayoría de nuestros sueños) A esta categoría pertenecen sueños cuyo contenido es claro y penoso, pero no produce sensación desagradable, aquí lleva a cabo el desplazamiento la ocultación del deseo.
    3º Aquellos q representan un deseo reprimido pero sin disfraz (suelen presentarse con angustia, sensación q acaba por interrumpirlos, y q es aquí un sustitutivo de la deformación) El contenido de estos sueños fue en su día un deseo y sucumbió a la represión.

    Suponemos q en nuestro aparato psíquico existen dos instancias generadoras de pensamientos, en la segunda de las cuales sus productos encuentran abierto el acceso a la conciencia, mientras q la actividad de la primera instancia es inconsciente en sí y no puede llegar a la conciencia si no pasando por la segunda. En el paso de la primera a la segunda, se encuentra una censura q no deja pasar sino aquello q le agrada. Lo rechazado por la censura se halla en estado de represión. Bajo determinadas condiciones (como el dormir) se transforma la relación entre las fuerzas de ambas instancias, de modo tal, q lo reprimido no puede ser ya reprimido por completo, por un relajamiento de la censura, lo hasta el momento reprimido consigue abrirse camino hasta la conciencia. Mas la censura hace q lo reprimido deba tolerar transformaciones para mitigar aquellos caracteres q provocan la repulsa. En este caso se hace conciente una especie  de transacción entre lo intentado por una de las instancias y lo permitido por otra. (REPRESION-RELAJAMIENTO DE LA CENSURA-TRANSACCION).
    Cuando el sujeto despierta la censura recobra toda su intensidad, y puede de nuevo destruir todo aquello q durante su debilidad ha dejado escapar (esto explica el olvido del sueño). Durante el relato de un sueño, o durante su análisis, puede volver a surgir un fragmento del sueño q se creía olvidado. Este fragmento contiene siempre el mejor y más rápido acceso a la significación del sueño, y por ello estaba destinado a ser olvidado (a una nueva represión).
   
    El adulto ha comprendido la inutilidad de desear, y ha aprendido a aplazar los impulsos hasta q la transformación de las circunstancias exteriores faciliten su realización. Esta hace q en el adulto sean muy raras las realizaciones de deseos por el sueño. Una parte de los sentimientos infantiles ha sido reprimida, como inútil para la vida, por esta instancia, y todo el material de ideas q de dicha parte se deriva se halla en estado de represión.
    Hasta en el mas profundo sueño se mantiene vigilante un cierto acervo de libre atención, contra las excitaciones sensoriales de una determinada cualidad, q a veces consideran mas conveniente despertar al sujeto q dejarlo proseguir su sueño.
    Esta vigilante atención se dirige también hacia las excitaciones optativas internas, procedentes de lo reprimido, y forma con ella el sueño, q a modo de transacción, satisface simultáneamente a ambas instancias, creando una especie de desahogo psíquico para el deseo reprimido o formado con ayuda de lo reprimido, representándolo como realizado, y haciendo posible al mismo tiempo el reposo. Nuestro YO gusta en esto de conducirse como un niño, y presta fe a las imágenes del sueño como si quisiera decir: “Si, tienes razón, pero déjame dormir.” El desprecio con q una vez despiertos miramos nuestros sueños, es el juicio q nuestro YO durmiente hace recaer sobre los sentimientos procedentes de lo reprimido, juicio q se funda en la impotencia motora de tales perturbadores del sueño. Este juicio se nos hace a veces conciente en el sueño mismo; así cuando el contenido del sueño traspasa excesivamente la censura, pensamos: “no es más q un sueño”, y seguimos durmiendo.
    Hay casos extremos en los q los sueños no pueden llevar a cabo su función de proteger al reposo (por Ej. Pesadillas), y tenemos q cambiarla por otra, la de interrumpirlo a tiempo. Esta función se nos muestra mas clara cuando el durmiente recibe estímulos sensoriales, a los cuales el durmiente puede reaccionar de diversos modos, o se despierta, o consigue proseguir durmiendo, en cuyo caso puede servirse del sueño para suprimir la excitación exterior, por Ej. Soñando hallarse en una situación totalmente incompatible con el estimulo excitante; o también experimenta el estimulo exterior un cambio de sentido q le incluya en el contexto de un deseo reprimido q espera su realización. Tal cambio de sentido despoja entonces al estimulo de su realidad, y lo trata como un fragmento de material psíquico.

    La mayoría de los sueños de los adultos se revelan en el análisis como dependientes de deseos eróticos. No obstante su claro contenido, también estos sueños despiertan extrañeza por su arbitrariedad en la elección de las personas q convierten en objetos sexuales y sus numerosos detalles orientados a lo denominado “perverso”. Muchos otros sueños q no dejan transparentar nada erótico en su contenido manifiesto se revelan como realizaciones de deseos sexuales. Por otra parte muchas de las ideas sobrantes como restos diurnos del trabajo mental despierto no llegan a exteriorizarse en el sueño más q por el auxilio de deseos eróticos reprimidos. Casi todo hombre civilizado ha conservado en algún punto la conformación infantil de la vida sexual y comprendemos de este modo q los deseos sexuales infantiles reprimidos proporcionan las mas frecuentes y poderosas fuerzas pulsionales para la formación de los sueños.

    El material de representaciones sexuales no debe ser sustituido en el contenido del sueño por indicaciones o alusiones; pero a diferencia de otros casos de representación indirecta, la usada en el sueño es despojada de la comprensibilidad inmediata. Nos hallamos ante una representación por símbolos.
    Mediante el conocimiento del simbolismo onírico se hace posible comprender el sentido de elementos aislados del contenido del sueño o de trozos del mismo, sin prescindir de interrogar al sujeto sobre sus propias asociaciones.
    Existen símbolos de difusión universal, y otros de limitada aparición individual, formados por el sujeto. La mayoría de los símbolos oníricos sirve para la representación de personas, partes del cuerpo y actos q poseen interés erótico. Muchos de los símbolos son bisexuales y pueden referirse a los genitales femeninos o masculinos, según su contexto.
    No se sabe nunca si un elemento del sueño debe interpretarse simbólicamente o conforme a su verdadero sentido, y se sabe q no todo el contenido del sueño debe interpretarse simbólicamente.



De  “La interpretación de  los sueños”, de Sigmund Freud.
   

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